La naturaleza y la sabiduría ancestral recuperan creativamente su lugar.
Paseando por las calles de Bogotá (Colombia) se puede encontrar una variedad de experiencias visuales que parecen coloridas para algunos y caóticas para otros.
Desde personas vendiendo fruta en las calles hasta largas colas de carros y edificios, Bogotá es un lugar que parece acogerlo todo.

El mango es una de las muchas frutas que se venden en las calles de Colombia.

Vista de Bogotá – Colombia
Bogotá es un lugar que parece acogerlo todo.
Bacatá fue el nombre original que le dieron los indígenas que vivían en el territorio donde se encuentra Bogotá, la capital de Colombia.
Bacatá es una palabra que se ha interpretado de diferentes maneras, como «límite del campo agrícola», «campo para plantar» o incluso se conoce como «La Señora de los Andes».

Vista de la cordillera de los Andes
Bacatá, ahora conocida como Bogotá, es un lugar que conserva la memoria de la sabiduría ancestral indígena a pesar del paso del tiempo y la transformación que ha sufrido el territorio a lo largo de los años.
Esta memoria es cada vez más visible gracias al trabajo de artistas de renombre como Juan Barón y Jean Paul Zapata, que han plasmado hermosas escenas en las paredes, que ahora parecen portales hacia otras dimensiones.
En estos murales, presentes en muchos barrios como La Candelaria, Chapinero y en vías principales como la Carrera 30, se pueden encontrar imágenes de aves, plantas y personas, todas ellas recordándonos el conocimiento y la sabiduría que las comunidades indígenas han conservado y cuidado desde el orígen.

Rostro de Niño Embera – Pintado por el artista Jean Zapata en los muros de la Candelaria en Bogotá – Colombia.
El colibrí, una de las aves que se pueden encontrar en varios de estos murales, es un mensajero entre el reino de los espíritus y el reino físico. Conocido como Quynza o Quincha, el colibrí lleva un mensaje de esperanza, recordándonos nuestra naturaleza espiritual. Es quien nos ayuda y nos recuerda la importancia de conectar el cielo con la tierra.

Mural en Aquitania – Colombia, Artista – Juan Barón

Mural de colibríes por Soy Faunista en las calles del municipio de Choachí en Colombia.

Mural de colibrí en las calles del barrio Chapinero de Bogotá.
Bogotá no es el único lugar donde se pueden encontrar estos murales. También es posible encontrarlos en otras ciudades y pueblos pequeños mientras se viaja por todo el país.
El maíz, el cual es considerado sagrado, al ser este la base y sostén de la vida, también está presente en estos murales.

Mural en Mosquera – Cundinamarca, Colombia, Fotografía por – Alexander Laserna Valencia
Según Alexander Laserna Valencia, gestor cultural del municipio de Soacha en Colombia, «estos murales dan un nuevo significado al territorio, un territorio que la gente ve de forma muy negativa, a través de una propuesta estética, especialmente para las nuevas generaciones, diferente de lo que suelen mostrar los medios de comunicación».
Entre otros animales como el águila, el cóndor, el oso andino, la guacamaya y el jaguar, esté último también está muy presente como guardián de la selva y guía espiritual que posee fuerza y poder.

Mural en el barrio la Candelaria en Bogotá – Colombia, por Mr. Garek y La India Art
Así como el tejido, que también es un recuerdo muy importante que han cuidado, conservado y preservado las comunidades indígenas, estos murales también crean una especie de tapiz y una hoja de ruta que seguir para la mirada atenta que siente curiosidad por encontrar el camino del recuerdo del orígen.

Estamos aquí, todos.
Recordando, sanando, integrando, evolucionando.
Caminando juntos desde el amor, hacia el amor...

Lindo que nos puedas contar, si algo de lo que oíste aquí, te resonó, te ayudó a recordar algo.
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Si quieres compartir este mensaje a alguien, si crees que le puede servir, tambien, porfa, para que la palabra de orígen siga fluyendo, para que todos podamos recordar.
Todos, todos, todos, que estamos aquí en esta misma placenta amorosa gigante que nos sostiene a todos.
Un abrazo grande, Gracias.